viernes, 12 de febrero de 2016

VOY A INTENTARLO



Pretendo subirme al carro en marcha. 
Eso exige habilidad, encontrarme desde mi inmovilidad inicial con el objeto de mi decisión, y llevar a feliz término el propósito de salir de un ensimismamiento que ya dura nada menos que tres meses.
¿Para qué? ¿Con qué intención? ¿La de verme una vez más en movimiento? Quizás lo que pretenda no sea otra cosa que hacer propio, íntimo, lo leído en uno de los libros de Remi Brague. Constato la dificultad generalizada de discernir con precisión, así como la tarea imperiosa, consustancial al ser humano, de aventurarse en pos de la verdad.
Desfilan el filón de la Edad Media cristiana, musulmana y judía, el proceder de Bacon y Fichte inaugurando la necesidad de convertir por primera vez al hombre en "rey del mundo", desquiciado por la paradójica "soberanía sumisa" de Foucault o la puesta en cuestión de la legitimidad de la Modernidad por parte de Blumenberg
A fin de cuentas, el ser humano se ha quedado desnudo por decisión propia, sabiendo, además, que tal desnudez ni abriga ni conviene.

Ya que "estoy en marcha", aprovecho para proclamar lo que parece haber querido olvidarse: el movimiento es inducido desde fuera, y propende hacia algo más extenso (infinito, sería preciso reconocer) y menos fugaz que nosotros mismos.

Escrito queda.


3 comentarios:

L. N.J. dijo...

Interesante.

L.N.J. dijo...

Por cierto, hace poco estuve en una reunión y hablamos de la palabra "intentar" donde una de las personas decía que esta palabra no tiene sentido ninguno. O se hacen las cosas o no se hacen... y de ahí, nacieron las discrepancias.

Andrei Rublev dijo...

Completamente de acuerdo.